Puerto Bertrand

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Nacimiento del Río Baker: Puerto Bertrand

El día 23 de Noviembre de 2011 partimos desde Coyhaique por la carretera austral rumbo a Puerto Bertrand, una villa de aproximadamente 270 habitantes, ubicada 137 kilómetros al occidente de Chile Chico y 270 kilómetros al sur de Coyhaique, en la ribera oriental del Lago Bertrand, lago que recibe las aguas del General Carrera y que a su vez da origen al caudaloso Río Baker. La localidad, rodeada de montañas y bosques de lenga, está precisamente en el sector sur del Lago Bertrand, donde el Baker tiene su nacimiento. Recorrimos el poblado buscando un lugar donde pasar la noche, preguntando llegamos a la casa de don Anselmo Soto quien nos recibió y nos brindó hospedaje en su cabaña desde donde pudimos apreciar el color turquesa de las aguas del Lago Bertrand. Mientras su esposa nos cocinaba un almuerzo nos relataron la historia y la vida del lugar, el Baker era un motivo recurrente.

Por la tarde nos dirigimos a nuestro primer emplazamiento: el nacimiento del Río Baker. Caminamos hacia las afueras del poblado, cruzamos un breve tramo de bosque desde donde ya podíamos oír la sonoridad estruendosa del Baker. Por fin estábamos en el comienzo de nuestra travesía etnográfica deslumbrados por su enorme caudal de significativa amplitud sonora. Hablar de la naturaleza nos podría resultar quizás algo fácil, solo observar y hablar de ella, pero estar aquí en el inicio de una larga travesía en torno a este significante Río nos transforma, el ruido de su agua nos penetra y se queda en nosotros para siempre, nos cambia, dejamos de ser nosotros mismos hasta el punto que nuestro sonido interior se funde con el grito de este Baker impetuoso de Puerto Bertrand y que al final de nuestro viaje, ya de regreso lo definiríamos como un eterogéneo vagar a veces impetuoso y a veces calmo, a veces oscuro y a veces claro, profundo y delgado.

Decidimos empezar la grabación, situamos las máquinas a un costado del río con el fin de obtener una primera muestra contextual que diera cuenta de la totalidad del espacio acústico. La sonoridad de las aguas se entremezclaba con los sonidos del bosque haciendo difícil reconocer los límites de esta escena audiovisual.

Como segunda etapa realizamos caminatas desde la carretera, cruzando el bosque y hasta el río, logrando una percepción auditiva que permite reconocer los recortes aleatorios de la naturaleza, eventos que son percibidos por una sola vez y que desaparecen en el devenir total de la sonoridad. Este tipo de registro que recoge la geografía sonora de un emplazamiento, constituye parte importante de la metodología etnográfica a desarrollar puesto que brinda al oyente la posibilidad de re-escuchar cada detalle de una totalidad que la grabación ya ha recortado de la naturaleza.

Finalmente realizamos grabaciones focales de los rápidos del Baker chocando en sus orillas rocosas. Después de varias horas de trabajo y entrando la noche comenzó una leve lluvia que más tarde se haría torrencial. Emplazamos las máquinas al interior del bosque pero siempre a un costado del Baker y programamos grabaciones nocturnas contextuales a las 21:00 hrs., a las 03:00 hrs. y a las 05:00 hrs. por lapsos de dos, una y tres horas respectivamente.

Así concluye nuestro primer registro del paisaje sonoro del Río Baker y nos disponemos a continuar viaje hacia el sector de Los Ñadis.

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